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CUADERNO DE PEDAGOGÍA UNIVERSITARIA | VOL. 19 NÚMERO 37 | PP 5 - 7
Los Estudios Generales revisten importancia e interés en el contexto
universitario del continente. No obstante, las corrientes de análisis
y pensamientos promovidos por esta mirada transdisciplinar con
autonomía y voz propia encuentran, en ocasiones, resistencia y
desarrollos disciplinares amparados en prácticas parceladas legitimadas.
La formación transdisciplinar de los Estudios Generales es un tema de
gran interés, por lo que ha convocado una ola de artículos académicos
y revisiones cientícas. Rememorar estos esfuerzos incluye presentar
autores tales como Manuel Maldonado, Waldemiro Vélez, David Álvarez,
Enrique Mata Riera, María Elena Córdoba, Jorge Rodríguez Beruff,
Ángel Quintero, Fidel Tubino, Pablo Quintanilla, Marino Grullon, Elvia
Ojeda, entre otros, que, sin duda, constituyen la voz cantante para el
posicionamiento del pensamiento latinoamericano, con énfasis en la
formación general. Muchos de estos estudios ubican el tema de la
transdisciplinariedad como una línea de proyección hacia la complejidad en los contextos socioculturales con
una mirada crítica y exhaustiva sobre las prácticas docentes universitarias, fortaleciendo con mayor intención
la concepción de una formación integral.
Uno de los principales esfuerzos para impulsar la educación general transdisciplinar ha sido la creación de
la Red Internacional de Estudios Generales (RIDEG), cuya misión es aunar fuerzas para pasar de la inercia
institucional a la práctica consciente. Sin embargo, aunque se reconozca la presencia oportuna de esta
visión universitaria de alto alcance, la praxis indica, en algunos casos, brechas que, sin lugar a dudas, son
oportunidades de mejoras. Por lo anterior, y pese a múltiples experiencias, es un imperativo ir más allá del
discurso ocial de una o varias reformas curriculares para el ejercicio transdisciplinar. Esto corrobora una
marcada existencia de redeniciones curriculares que no siempre están amparadas bajo la mirada funcional
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* Lic. en Estudios Socioculturales. Coordinadora de Estudios Generales Vicerrectoría Académica. Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC)
Para contactar a la autora: Susell.gomez@intec.edu.do
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ISSN (en línea): 1814-4152 / Sitio web: http://cuaderno.pucmm.edu.do
CÓMO CITAR: Gómez, S. (2022). Editorial: Experiencias y retos en los Estudios Generales. Breve acercamiento desde la transdisciplinariedad.
Cuaderno de Pedagogía Universitaria, 19 (37), 5-7.
Editorial
EXPERIENCIAS Y RETOS EN LOS ESTUDIOS
GENERALES. BREVE ACERCAMIENTO
DESDE LA TRANSDISCIPLINARIEDAD
______________
Susell Gómez González*
Coordinadora de
Estudios Generales
Instituto Tecnológico de
Santo Domingo (INTEC)
susell.gomez@intec.edu.do
Esta edición no. 37 del Cuaderno de Pedagogía Universitaria, además de otros
artículos propios de nuestro alcance, está dedicada a publicar parte de las
ponencias ofrecidas en el XII Simposio Internacional de Estudios Generales
(modalidad virtual), celebrado en junio 2021 en la Ponticia Universidad Católica
Madre y Maestra (PUCMM), República Dominicana, y auspiciado por Red
Internacional de Estudios Generales (RIDEG).
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y estratégica, coherente y oportuna al resto de
las instancias universitarias: la emergencia de una
coordinación de Estudios Generales, supeditada
en algunos casos a áreas académicas varias, con
la modalidad de agrupaciones disciplinares que
retoman los paradigmas formativos del ciclo básico.
Resulta ambicioso denir experiencias de un proceso
que se reconstruye contextualmente y es múltiple
de acuerdo a los escenarios en los que se presenta.
En un primer lugar, se constata el desarrollo de
conceptos y aproximaciones presente en libros,
compendios, artículos cientícos, memorias de
la realización del simposio y, por consiguiente, la
legitimización de estas fórmulas, esto es, el punto
de partida para hablar de experiencias. De todo
esto deviene la conformación de la RIDEG como
principal exponente de estas inquietudes, con
recursos conceptuales y prácticos que hoy día
son de obligada consulta en cualquier institución
que decida proyectarse desde esta perspectiva.
De igual forma, para asumir la relación formación
general transdiciplinar hay todo un recurso teórico,
ampliamente difundido, revisitado, comparado,
publicado, que permite a los investigadores
establecer los términos y replantearlos de acuerdo
a los contextos reales en los que se desarrolla el
proceso académico universitario, identicando su
unívoca e inherente relación.
En apoyo a la búsqueda conceptual sobre el n
de los Estudios Generales se promulgan espacios
de debate, se abren las dinámicas institucionales
a nuevos retos y se logra proyectar la formación
general en una idea que va más allá de completar
un pensum, sistematizar contenido de la enseñanza
precedente, o, simplemente, que el alumno adquiera
sus créditos indispensables. Sino que, la misión
de los Estudios Generales será “…proporcionar
a nuestros alumnos una formación integral que
articule lo humanístico, lo cientíco, lo artístico y lo
tecnológico, de manera que ellos puedan estar en
condiciones de transformarse a sí mismos, así como
la sociedad y el mundo que los rodea” (Quintanilla,
2015, p. 4). El mismo autor anteriormente citado
resume que el objetivo último de los Estudios
Generales en la formación universitaria sería
investigar temas que tienen que ver con el valor,
analizando y cuestionando también lo valioso y
signicativo a través de los tiempos. (Quintanilla,
2015).
Pese al amplio campo de conceptualización sobre
el deber ser de Estudios Generales constituido
en documentos y conferencias, es posible que el
componente transdiciplinar quede en el apartado
de las formulaciones, sin embargo, la práctica y
la gestión no son su mejor reejo. Por lo cual, es
necesario establecer dónde se está y a qué se
aspira. De ahí surge la inquietud: ¿Qué experiencias
y nuevos retos se presentan en la formación
transdiciplinar de los Estudios Generales como base
para la gestión y funcionamiento de esta área en la
estructura universitaria?
En cuanto a las experiencias enunciadas en la
pregunta, ellas son parte del gran y primer reto
que inició con replantearse la formación general.
Luego, el siguiente paso consistió en interiorizar la
necesidad de la humanización del egresado, más
allá de las artes y las letras y, por último, enfrentarse a
la especialización reduccionista que permea el ciclo
universitario. A estos pasos se sumó la denición
de una gestión y su debida estructura, la denición
de alcances y la adecuación de los reglamentos
docentes a partir de nuevas funciones incorporadas.
Ahora, ante el sintagma ‘nuevos retos’ entendemos
que no son nuevos, sino que se redimensionan
trayendo cada circunstancia de acuerdo a las
prácticas establecidas. Proceden de implementar
las políticas curriculares a los contextos sociales,
culturales, políticos, en los que se desarrollan
nuestras universidades. No se encuentra una
receta única en las gestiones consultadas, como
tampoco una forma unívoca para hacer las cosas.
Es por ello que, a pesar de logros innegables, se
presentan interrogantes que ubican intrínsecamente
una realidad que subyace en la praxis del día a día
en la gestión y los procesos que se diluyen en el
hacer por hacer.
En tal caso, se vuelven experiencias y logros
innegables, pero, sigue latente la inquietud: ¿Son
las áreas-facultades de nuestras universidades
expresión de la concepción de formación general
o siguen siendo espacios donde se fragmentan las
asignaturas en escenarios disciplinares atendiendo a
una estructura que no cambia aun con la transición
curricular? De igual forma: ¿Qué tipo de capacitación
y formación a los actores clave estamos ofreciendo
hacia el ideal que aspiramos? Y, ¿nuestras prácticas
y reglamentos son la expresión de la visión y
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objetivos que como universidades estamos trazando
en pos de esa formación general integral? Por
último, ¿Existe una visión real y oportuna de los
Estudios Generales, o los cambios curriculares son
la moda universitaria epidérmica que no cala en la
funcionalidad operante diaria de las instancias que
comparten esta responsabilidad?
Nuestras áreas-facultades, instancias y actores
clave de la gestión podrían adolecer de una
expresión sincera y consciente, no tanto de
la concepción de formación general, sino de la
aplicabilidad desde un pensamiento complejo,
abierto, exible, dispuesto al cambio y receptivo,
por lo que es evidente encontrarnos con las formas
y estrategias que forman parte de una cultura
heredada y asumida en materia de gestión. En
contraposición, los Estudios Generales deberían
tener vida propia, deben ser un escenario ideal
donde funcionen sus comunidades cientícas y
académicas, con espacio al debate y al diálogo.
Además, debe ser un espacio curricular donde se
efectúe el rediseño de programas, intercambio,
vinculación y relación con la vida universitaria y que
mantenga una relación directa con el contexto de
la nación y sus políticas. No podemos cambiar el
currículo sin la responsabilidad de la formación y
cambios que devendrán con este.
Este ejercicio de reexión incluye a todos y, por
tanto, implica una coherencia entre los planes de
estudios, las asignaturas y la gestión universitaria
y no pretende des-construir las experiencias,
sino establecer una reexión sincera desde la
praxis, lo que conlleva una revisión interna. No
podemos obviar que hay un claro entendimiento en
muchas de nuestras universidades de los Estudios
Generales, pero se debe ser más explícito en los
procesos. Los cambios curriculares no deben ser
epidérmicos, sino que calen profundamente en la
funcionalidad operante diaria de las instancias que
comparten esta responsabilidad. Por lo que, es
importante impulsar reformas que se socialicen y se
retroalimenten de sus contextos y con sus actores
clave. En consecuencia, el docente de Estudios
Generales ha de sentir que pertenece, pero para
ello debe primero la institución responsabilizarse de
adecuar las vías para que esto llegue a feliz término
y procurar la formación permanente de este grupo
sensipensante.
Es de todos sabido que las instituciones en sus
modos de operar han de ser el reejo de la tarea
de formalizar la enseñanza general como un
componente innegable y así debe ser explicado,
abordado y desarrollado desde y para los actores
clave (alumnos, profesores, coordinadores,
decanos, personal que interviene en el proceso
de selección, registro, vida universitaria, etc.). Pero,
además de colocar este ciclo en su estructura
formal, deben permanecer reexionando: ¿Cómo
lograr la transdiciplinariedad en la gestión de
Estudios Generales? ¿Es posible? Denitivamente
que sí, sin embargo, lograrlo implica que todos
los involucrados asumamos de forma consciente
la misma y le demos paso, perdamos el miedo
a dejar de ser protagonistas y pasemos a ser
mediadores. Para que se logre, debemos permitir
que las necesidades socioculturales de nuestros
alumnos signen el camino. Hagámoslo a la inversa,
estudiemos el contexto y luego proyectemos la
gestión de programas que se parezcan más a
nuestro tiempo y que se acerquen a ese ideal
humanístico, con una exibilidad y alcance que
revista esa bienvenida que se espera de los
Estudios Generales en la universidad. En denitiva,
“las buenas universidades se distinguen, no solo
por sus aportaciones a la investigación, sino
por la formación humanística que proveen a sus
estudiantes”. (Rodríguez, 2010, p. 10).
Referencias bibliográcas
Quintanilla, P. (2015). Conocimiento,
competencias y habilidades. Ponticia
Universidad del Perú. Sobre formación
permanente y docencia en los Estudios
Generales. Documentos 22. Instituto
Tecnológico de Santo Domingo. ISSN:
03789656X
Rodríguez, J. (2010). Los estudios generales en
la Universidad de Puerto Rico: notas sobre un
cambio curricular. Cuaderno de Pedagogía
Universitaria. Año 7. N. 14, julio – diciembre.
Santiago, República Dominicana/ pp.6-10.
https://www.pucmm.edu.do/publicaciones/
Documents/cuaderno-pedagogia/Cuaderno-
dePedagogiaNo14.pdf